Crecimiento personal

Declarando el perdón en mi vida

Cuando de perdonar se trata, atravesamos una calle que nos coloca al otro lado de la acera, donde nos liberamos, nos reconciliamos y retomamos un camino desde el amor y la compasión con nosotros mismo, ya que sabemos que el perdón no se trata de olvido, no es cuestión de tolerar, ni menos excusar, sino más bien de no recordar de manera negativa los errores y agravios, reconociendo que el rencor y las emociones negativas que nos genera no perdonar solo daña a quien no perdona.


¿Cuándo se trata de perdonarnos a nosotros mismos, somos verdaderamente conscientes de las cosas que debemos perdonarnos?  Creo que muchas veces subestimamos la importancia que tiene y las dimensiones que esto trae. Quizás es más fácil ver las acciones como errores que nos han perjudicado, que aquello que hemos dejado de hacer, la falta de coraje o de amor propio. Por ejemplo cuántas veces nos hemos perdonado por no valorarnos, por vivir en el miedo…

Perdonarse a uno mismo es hacer uso de esas gotas de energía y emociones positivas que nos invaden cuando al reflexionar encontramos que concederme el perdón le cambia el sentido a mi vida, la hace más feliz, nos ayuda a avanzar, agradeciendo el aprendizaje y el crecimiento personal que nos permiten las vivencias.


¿Por qué perdonarnos? Mostrar misericordia incluso con nosotros mismos, nos abre al camino de la paz y la tranquilidad, nos llena de emociones positivas, disminuyen nuestras tensiones y hasta nuestra depresiones, el perdón nos cura, sana nuestras heridas, el perdón es un regalo.


Entonces me perdono por buscar la perfección ya que en esa búsqueda me he tropezado con la frustración, incluso exigiéndome a mí más de lo que posiblemente  le exijo  a los que están a mi lado. Me perdono por no poner  los límites que resguardaran mi dignidad,  mi respeto y amor propio. Me perdono por ir más allá de mis límites emocionales y tomarme demasiado a pecho la vida. Me perdono por olvidar a veces mis propias necesidades y gustos por complacer a otros. Me perdono por intentar ser lo que otros quieren que yo sea y permanecer en el papel de víctima esperando la aprobación, el amor y el cariño de otros. Me perdono por mi falta de coraje, por vivir a la defensiva, llena de juicios que me han limitado. Me perdono por sentir culpa cuando las cosas no salen bien, porque de alguna manera siempre me he exigido al máximo. 

Al perdonarme me permito quitarme el enorme peso de mis críticas. Restituir el daño, es un paso en la acción de perdonar, definir un plan de acción para que no suceda más es también reflexionar sobre aquello que no quiero más en mi vida y cómo me proyecto en mi transformación profunda por alcanzar cada vez más la vida que quiero, avanzar hacia la realización de mis metas, consciente que la felicidad no es ausencia de problemas.

Samantha Ferrer 

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Crecimiento personal

Negociemos la paz con nosotros mismos

Cada despertar trae en su mochila su bien y su mal, situaciones, acontecimientos, vivencias, incidentes que queramos o no imponen un quiebre. Cada quiebre viene a hacernos despertar la consciencia, viene a apartarnos la venda de los ojos, viene a alterar el curso de nuestra vida y nos da apertura a la reflexión.
Cada vez que tenemos la oportunidad de reflexionar nos regalamos la posibilidad de rediseñar lo que no nos gusta, lo que no me sienta bien, lo que ya no quiero, cada reflexión me regala miles de posibilidades de ampliar mi horizonte en búsqueda de mejores caminos, de cerrar y abrir ciclos, donde no existen perdedores ni vencedores, porque cada batalla  que parece perdida es realmente una fuente de fuerzas desconocida que afloran a la superficie.
Lo primero, no desesperes, no intentes ser conveniente, solo intenta ser tú, en los momentos que el panorama parece ser más terrible y no sabes en qué dirección ir, permítete sentir, permítete observarte, recuerda que la vida es cambio y transformación, e incluso cuando no lo sientas ni lo creas así, permanece abierto a las posibilidades.
Sabemos que hay cosas en la vida que no podemos cambiar, hechos que ya no se pueden transformar, así fueron y ya, pero yo tengo el poder de decidir si los acepto o no, si permanezco en esa inconformidad, de no poder cambiar eso, permitiendo que mi vida caiga en un abismo de resentimiento, de venganza, de duelo, de rencor, que alimento dia a dia con mis expectativas incumplidas y mi postura de víctima, generando en mi emociones negativas que contagian al mundo que me rodea, y cerrándome a toda posibilidad de ser feliz, de estar en paz y de abrirme a un mundo de posibilidades donde mi ambición y mi entusiasmo genere momentos de apertura, de crecimiento y de aprendizaje. Sin embargo también nos pasan muchas cosas en nuestra vida que tenemos la posibilidad de transformar, pero muchas veces tampoco las aceptamos, entonces nos estancamos pensamos que no hay mucho que se pueda hacer, y así vivimos frustrados o resignados a un lugar, a una persona, a un trabajo, a una vida sin posibilidades.
Yo tengo el poder de aceptar aquello que no puedo cambiar, solo yo decido que voy a vivir con eso que está fuera de mi control, de manera armónica y responsable;  solo esa decisión me permite estar en tranquilidad, me invita a la reconciliación, a ver las cosas desde la compasión y a entrar en el perdón,  que tanta paz trae a nuestros corazones, esta aceptación nos abre un mundo de oportunidades que antes no podíamos ver y nos genera emociones positivas.
Entonces, tengo el poder de aceptar aquello que no puedo cambiar y eso me genera paz. ¿Qué pasa cuándo acepto aquellas que sí puedo cambiar ?
En vez de oponerme a las posibilidades y creer que no hay nada que se pueda hacer, me dispongo a mejorar, y es en este momento que comienzo a abrir espacios para darme nuevas oportunidades y generar nuevas emociones que me conecten con la motivación, con la pasión y con el cambio, es este el momento, de apertura, de aprendizaje, el estado ideal para cumplir mis sueños y lograr mis metas.

Disponernos a ser observadores conscientes de nuestra vida es conectarnos con ese poder de reflexión que nos da acceso a ese mundo de juicios y declaraciones que nos han permitido llegar a el lugar donde nos encontramos.

Vale la pena preguntarnos entonces:

¿Estamos siendo responsables de permanecer en ese lugar dónde estamos hoy?

¿Soy consciente del color con el que estoy coloreando mi mundo?

¿Estoy siendo coherente con lo que siento, lo que digo y lo que hago?

También vale la pena preguntarnos ¿cómo está nuestra fe?
La fe es un sentimiento que te estimula, que te permite vivir con más esperanza, que te invita a tener pensamientos positivos, permite que las situaciones de conflicto que atravesamos sean más tolerables,  entendiendo la majestuosidad de mi Dios y su poder y no el mío, es la confianza de caminar sabiendo que él nos lleva de la mano y la certeza de que siempre habrán otras opciones.

Samantha Ferrer

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La reflexión, el regalo más hermoso

En silencio cierro mis ojos, recordando todo lo que me ha hecho feliz, he reído, he llorado, he colmado mi corazón de amor y lo he vaciado, he crecido, he aprendido, me he equivocado y estoy aquí de una forma u otra dando lo mejor de mi, porque solo de mi, depende mi felicidad, es como un viaje en el tiempo, para recordar aquellos días, esos en los cuales yo creía estar bien, buscando un no se qué, que me daría la felicidad al final del camino… Y nada más distante de la realidad. Abro mis ojos y río, porque he aprendido que la felicidad no se busca ni se encuentra, ni esta al final del camino, ni me la da nada, ni nadie, entendí que solo se es feliz cuando no albergamos odio en nuestro corazón, cuando aprendemos a enfrentar los problemas, dejamos el miedo a un lado y nos amamos profundamente, se que me tengo a mi misma, que estoy del lado de Dios, agradecida por lo afortunada que soy, aprendí a escucharme y descubrí que en el silencio y la reflexión están los regalos más hermosos de nuestro ser, entendí que no por hablar más alto, escucharan mejor mis palabras, ya que son mis acciones las que hablaran por mi, entendí que solo de mi depende vivir con ilusión, comprendí que nada me hace más feliz que el desapego, que la mejor forma de tener es no retener y que ser es más que tener, que no importa cuanto me han herido, porque cada minuto de sufrimiento vale la pena, si tengo la oportunidad de aprender de ello y comenzar de nuevo, pues nada, ni nadie, me puede arrebatar la ilusión, el amor y la paz de mi corazón!

Samantha Ferrer

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Nuestra fuerza interior

Que hermoso, que nuestra luz interior nos da la fuerza, nos muestra valentía ante el temor, nos permite dar lo mejor de nosotros, nos hace más fuertes y así el universo conspira para que consigamos nuestras metas. 
La vida nos presenta las cosas de un modo, pero solo que nosotros elegimos de que modo continuamos con ellas, y con que actitud la llevamos.

Gracias a nuestra fuerza interior podemos mantener clara, despierta, alta y firme nuestra antorcha de luz interior. 
Saber que los errores de la vida pueden ser también bendiciones inesperadas, teniendo fe en que estamos en una jornada donde nos volveremos más fuerte, buscando en lo profundo de nuestro ser para perseverar, sin importar cuan pequeña o grande sea nuestra lección, nuestra fuerza interior se potencia.

Para hacer cambios y transformaciones en nuestro ser primero debemos solitos darnos cuenta que cosa esta allí que no me deja fluir, que no me permite alcanzar mi plenitud, eso que esta allí inquitándome, haciéndome sentir triste, cansado, abrumado, impotente, estresado, etc.

Sabemos que tenemos que hacer cambios de conducta y de actitud y usar herramientas para que esa fuerza interior se potencie, para eso es importante reconocer la fuerza Superior que esta en ti y esa efusión que ella te transmite y tu trabajo personal lo potencia con la gratitud, solo a través de la gratitud podemos percibir esa fuerza que ese ser que te creo y en el que tu crees llámalo Dios, Universo, etc. al que no le somos indiferentes y esta allí para ti, para mi y para todo aquel que crea en el.

No te identifiques con tus circunstancias, concientiza el momento presente, deja fluir tu esencia y tu fuerza interior, en tus manos tienes toda la fuerza de tu ser. Tu confianza es un puente maravilloso a las más bellas cosas de la vida, a la paz y la serenidad, al triunfo de tus sueños, a continuar el camino del aprendizaje con la disposición para continuar creciendo así rejuveneces tu espíritu y fortaleces tu alma, desde el amor y la compasión.

Eleva tu corazón y tus pensamientos para que mañana puedas ser mejor que hoy, brilla con luz propia y deja que la fusión entre tu intuición, tu fuerza interior y tu corazón te muestren el mejor camino.

Samantha Ferrer

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A llenarnos de sonrisas

La sonrisa tiene el poder de transmitir energía positiva.
 Cuando sonreímos transmitimos energía de amor y de salud y el que la recibe se siente reconfortado. La mayoría de la gente vive con la impresión de que a pesar que el mundo está en problemas, no hay mucho que se pueda hacer para cambiarlo. Pero si, tenemos el gran poder de proyectar nuestra energía si enfocar nuestra atención en la dirección deseada y adecuada para que luego esa energía se proyecte así como se absorba.
Por esto debemos estar siempre pendientes de nuestra mente, con los conflictos que hacen desperdiciar horas de energía en pensamientos negativos, corrosivos, dolorosos y lacerantes que nos desorientan e impulsan negativamente nuestras acciones, de esta manera estaremos alerta a que tipo de energías estamos proyectando y en consecuencia qué energía despertamos en otros, esas que a su vez nos retroalimentan.

La forma de acercarnos a las demás personas determina nuestro estado de evolución, que es un proceso natural que forma parte de nuestras experiencias de vida, en la mayoría de los casos las personas evolucionamos gracias a un gran esfuerzo consciente, en búsqueda de la paz, o luego de un fracaso, o un gran dolor, en fin algo que nos mueve nuestro piso y nuestra estabilidad y nos despierta y nos estimula motivan a salir a flote y superarnos.
Cuando algún acontecimiento doloroso ocurre, primero se debe entender que todos de alguna manera pasamos por allí y que eso forma parte de las oportunidades que te da la vida para crecer, tratar de encontrar la razón por la cual estas en esa vivencia, con humildad y qué puedes aprender de ella, es imperativo, luego solo entiende que tu actitud hace la diferencia.
Valoremos cada minuto de nuestra vida, mantengamos el control de las emociones, no des aquello que no te gustaría recibir y llenémonos de sonrisas!!
Samantha Ferrer

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Cuando no hacemos nada, nada sucede

Mucha gente sabe lo que tiene que hacer, sabe como hacerlo pero no lo hace.
 Hay quienes esperan que todas las condiciones estén dadas para dar el primer paso y mientras tanto se sientan a esperar…. y no pasa nada.
Lo que tenemos que hacer es actuar, todo lo que hacemos en la vida tiene repercusiones y cada acción tiene su reacción, muchas veces es inmediata y cada acción que tomamos, determina lo que vendrá más adelante.
 En oportunidades nos paralizan los pensamientos de miedo, de derrota, pensamientos limitantes, entonces no hacemos nada y las consecuencias de no hacer nada pueden ser peores. Cuando tomamos decisiones, debemos considerar todas las variables que están en juego ya que los resultados dependerán de ellas, de lo contrario debemos dar un paso atrás, aplicar cambios y decidir de nuevo.
Reflexionar y darse cuenta de qué es lo que está pasando es fundamental para el cambio, pero sin la acción efectiva la reflexión termina solo en concepto y se pierden la pasión por seguir haciendo lo que hay que hacer.
 Podríamos aprender a aprender, esto sería algo así como darnos una nueva oportunidad y tener una nueva visión de las cosas, desaprender e incorporar cosas nuevas, seria un síntoma de humildad y disponibilidad, sería aceptar que tenemos límites y muchas cosas por conocer, pero a pesase de eso tenemos deseos de superarnos.
La razón y la emoción van juntas y ambas se complementan, pero a veces solemos tomar decisiones desde emociones extremas de rabia, dolor o mucha felicidad sin reflexionar sobre la razón, estas son las decisiones rápidas y reactivas, intensas, que socavan la capacidad de tomar decisiones racionales y que en ocasiones son fruto de experiencias vividas o aprendizajes erróneos, es por esto que la razón no debe dejar la emoción ya que las decisiones podrían ser irreversibles y traernos mayores frustraciones.
Entonces ser consciente de la responsabilidad al tomar ciertas decisiones y asegurarnos que lo emocional a tenido su tiempo de drenar y estabilizarse, es darse el tiempo que sea necesario para que la razón haga su trabajo, sin olvidar que sin emoción no hay proyecto que se logre y que las intuiciones son esas sensaciones que nos llegan antes que algo suceda y aunque no vienen por el camino de la razón, más bien son reacciones repentinas debemos tomarlas en cuenta. Haz que las cosas sucedan!!
Samantha Ferrer

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La facultad de superarte a ti mismo

Cuando ya somos adultos tenemos la capacidad de reconocer de que somos capaces y de que no, o por lo menos eso nos lo creemos así, y digo esto porque solemos ventilar muy a menudo un dicho popular que reza “Loro viejo no aprende hablar” pero la realidad es que no siempre nos atrevemos a cambiar de hábitos o de reconocer que algunas costumbres hasta nos han alejando de nuestras metas y sueños y más aún de aquellas personas que amamos o simplemente nos limitan en el logro de cosas más allá de nuestra rutina. Esta actitud nos mantienen inertes e inmóviles ante la facultad inagotable de superamos a nosotros mismos.
Para cambiar o transformar algo primero debemos reconcerlo ¿Qué observo allí que me molesta, que me incomoda, que no me gusta que ya no quiero? Y luego de observarlo debo sentir el ineludible compromiso que sean cambiados, disueltos o transformados, entonces es aquí donde entra la voluntad combinada con el esfuerzo y la constancia.
El detalle esta en como tu te haces responsable, bloqueando el miedo, la apatía, los obstáculos. Piensa en el inmenso poder que tienen tus emociones, cada acontecimiento y cada recuerdo, influencian nuestros pensamientos y nuestro comportamiento, debemos considerar que tenemos el control de la situación y que más que una amenaza es un desafío que la vida nos pone allí para crecer y evolucionar.
Observemos un momento nuestra conducta, nuestras actitudes y acciones, nuestras relaciones personales y que tipo de emociones nos generan ¿Somos agresivos, conflictivos y dominantes? Esto como nos hace actuar ¿Nos hace ser personas impacientes, hiperactivas, competitivas, hostiles, ansiosas y muy irritables? O ¿Somos sumisos y tratamos de controlar la hostilidad y deseamos agradar a todos? y esto ¿Cómo nos hace actuar, pasivos, cooperadores, conformistas, poco asertivos ?
Bueno aquí estamos en los dos extremos, no debemos mantenernos ni en una lucha eterna pero tampoco debemos obstaculizarnos nuestro actuar. Debemos adaptaronos de manera abierta a expresar nuestras emociones incluso las hostiles, atentos a nuestras necesidades de desarrollo personal, siendo relajados, confiados, con fe, mientras seamos asertivos y compasivos a la hora de defender nuestras posición.
Entonces loro viejo si aprende a hablar, y todo esto se trata de actitud, las ganas de adquirir nuevos conocimientos y herramientas, pudiendo ser este un aprendizaje dirigido y programado. Basta de excusas, los limites solo los pones tu, pero la clave es la motivación, dedica tiempo a pensar como puedes llevar acabo eso cambios, no hay problemas con el tiempo, no hay apuro, todo a tu ritmo, maneja tus emociones, cuando te sientas flaquear serénate y permítete vivir emociones de todo tipo y aprende de ellas, ya pasaran. No pierdas tu fe y tu confianza, no desistas. La vida es una aventura y tenemos la facultad de superarnos a nosotros mismos.

Samantha Ferrer

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